El tarot se utiliza como arte adivinatorio desde el siglo XVIII.
Las cartas del tarot en si son mucho mas antiguas, su origen datan del siglo XIV. Los historiadores del tarot le otorgan un pasado fabuloso. Por el hecho de que los gitanos lo utilizaban y que durante mucho se atribuyo el origen de este pueblo como Egipto, pensábamos que el tarot provenía de esas tierras. En realidad, las investigaciones actuales demostraron que el origen de los gitanos se sitúa en la India. Por lo tanto, el tarot no provienen de Egipto pero si de la India, llegando en el resto del mundo mediante los viajes de este pueblo nómada.
El arte del tarot se basa en la creencia de que nada es fruto de azar pero que todo resulta de un orden preestablecido. Así las cartas entremezcladas siguen estrechamente ligada mágicamente entre si y sus influjos reaccionan sobre las personas. La tarotista debe ser un clarividente. Las cartas del tarot, por su grafismo, sus colores viven, estimulan el don de presciencia de la tarotista; lo obligan a centrar su espíritu y a agudizar los sentidos de su subconsciente.
El tarot, el juego más rico y completo por su substrato simbólico desarrolla la intuición y la clarividencia. Cada uno de sus símbolos posee una fuerza activa y permite penetrar la línea de vida del consultante, descubrir su pasado y prever su porvenir.
Para las tarotistas, la práctica del tarot conduce a una disciplina moral. Una vez en contacto con el tarot la clarividente ya no puede hacer trampa y se vuelve más intuitivo. Ordenando su imaginación creativa, se esfuerza para llegar a desarrollar una atención sostenida y adquiere la voluntad de entender las cosas con paciencia.
Llegar a tener conciencia de sí mismo y entender que existen diferentes planos de conciencia son dos de los principios fundamentales de le enseñanza del tarot. En nuestra vida repleta de enigmas, el tarot consiste en un conjunto coherente que representa la vida esotérica del hombre. Consultar el tarot es buscar la verdad, un absoluto que se sitúa más allá de la ilusión. Consultar el tarot es dirigirse hacia el mundo mágico del karma múltiple de la vida cotidiana.
El origen exacto del tarot sigue siendo misterioso. Sin embargo, su procedencia india es probable y el tarot habría llegado hacia nosotros a través del pueblo gitano, esos eternos nómadas. Para conocer cuál ha sido el momento preciso en el cual se menciona por primera vez la existencia de las cartas del tarot habría que referirse a la prohibición de 1367 de su uso en Suiza por motivo religioso.
En esta época, las cartas del tarot y las cartas en general se denominaba en Italia naibbes, en España naipes. Dicha terminología parece proceder de la palabra árabe naibi, procedente de la raíz naib de origen indostaní, lo que acredita la tesis según la cual el tarot hubiese sido introducido en Europa por los gitanos desterrados de la India por Tamerlan.
El tarot puede parecer un simple divertimiento. En realidad, el tarot, cargado de poder, transmite una potencia efectiva mediante sus figuraciones simbólicas. Fija nuestra atención, nos obliga a mirar y a imaginar. Un nuevo mundo surge, se desvela provocando aun mas visiones. Esos naipes arquetipos del tarot despiertan las fuerzas de nuestro subconsciente. El tarot provoca una ruptura con nuestro entorno habitual.
Esa visión del mundo obtenida gracias al estudio del tarot crea un sistema de imágenes analógicas gracias a un tejido de correspondencias que nos permitirá interpretar las cartas del tarot según nuestro propio grado de conocimiento.
Así los significados pueden variar según los individuos, según sus concepciones personales pero siempre terminan dando resultados similares ya que cada carta del tarot posee un valor eterno y universal.
Los arcanos mayores del tarot se pueden dividir en grupos simbólicos:
En las cartas del tarot todo es símbolo. Desde la dimensión del naipe (la altura es sensiblemente el doble de la base, formando asi el “cuadrado largo”) hasta la numerología, los colores, los signos que descubriremos en cada una de las figuras.
La repartición de los colores en las cartas del tarot no es arbitraria, pero si refuerza el aspecto general de la carta. Hubo una elección determinada a la hora de escogerlos. Los colores del tarot de Marsella corresponden a valores esotéricos.
El azul en el tarot de Marsella es un color dominante. Este color oscuro con su valor nocturno representa en el tarot lo que es pasivo, lunar. Son por lo tanto, las fuerzas obscuras del alma, las potencias ocultas de la noche. Con este tono frio, se aparenta al secreto, al valor del anima.
El rojo en el tarot de Marsella está presente en cada una de los naipes. Es el color de la energía, de las manifestaciones del animus, de la sangre, del espíritu que domina el instinto. Es el conocimiento esotérico.
El amarillo figura en cantidad más pequeña en el tarot de Marsella, pero es el color caliente del sol, de la luz intelectual. Nos lleva hacia la eternidad.
El verde es un color simbólicamente muy importante es el color de la mutación, del renacimiento.
El fondo de las láminas del tarot es blanco. El negro implica la pasividad. Encontramos en el tarot también el ocre rosado, el color de la carne. Todo lo que tiene que ver con la humanidad aparece de este color.
1. Tirada de tarot en cruz.
La tirada de tarot en cruz es un método de interpretación tarológico propuesto por Stanislas de Gaita en el siglo XIX. Es el método de adivinación por el tarot el más usado. Para esta tirada de tarot se utiliza los arcanos mayores (22 cartas). Se elige 4 cartas (o naipes).
- La 1era (lo positivo) representa el consultante.
- La 2da (lo negativo) indica elementos en general desfavorable.
- La 3ra carta (la vibración) indica las posibilidades de la fuerza mayor.
- La 4ta carta (la dirección) indica el cuadro general de la respuesta.
La síntesis es la combinación numerologíca de las cartas tiradas. Es decir que se adiciona el valor cifra de cada carta, cifra indicada en cada naipe. Se adiciona todas las cifras y se interpreta. Aclara a la vez el conjunto de los naipes del juego y cada una de las cartas.
2. Estrella de salomón.
La estrella de Salomón es una tirada de cartas en el cual se utiliza únicamente los arcanos mayores, excepto el Mundo. El consultante debe elegir 7 cartas con la mano izquierda y disponerlas una por una formando una estrella de Salomón. Esta operación se repite 3 veces. Por lo tanto, al final, el juego está compuesto de 7 grupo de 3 cartas. Cada grupo expresa una de las categorías siguientes: presente, futuro, deseos, sorpresa, enemigos, deseos del consultante. Las tres cartas de tarot que componen cada una de las categorías deben de interpretarse conjuntamente. Esta tirada permite tener una visión global del presente y del porvenir del consultante.
3. El juego de cartas: sí o no.
El juego del sí o no, es una tirada de tarot utilizando la totalidad de los arcanos mayores. Primero, el consultante debe hacer una pregunta a la cual la tirada deberá de contestar por sí o no. Cuando la pregunta está formulada con claridad y precisión, el consultante escoge un número incluido entre 1 y 22. La cifra escogida corresponde a uno de los 22 arcanos mayores que componen la baraja de tarot (por ejemple, el sol corresponde al arcano XIX).
El consultante mezcla y corta las cartas del tarot. Escoge los arcanos uno por uno formando 6 alineaciones de forma piramidal invertida. La primera alineación esta compuesta de 6 cartas de tarot, cada alineación que sigue posee una carta menos que la precedente.
Si quiere una tirada de tarot y su interpretación gratuita visite: su tirada e interpretación gratis.
Daniela, tarotista